Rancière (Argel, 1940) plantea que "la poética de los saberes no dice que las disciplinas son falsos saberes. Dice que son disciplinas, maneras de intervenir en la guerra interminable entre las maneras de declarar lo que puede un cuerpo, en la guerra interminable entre las razones de la igualdad y las razones de la desigualdad. No dice que sean inválidas porque cuenten historias. Dice que tienen que extraer sus presentaciones de objeto, sus protocolos de tratamiento y sus argumentaciones de la lengua y del pensamiento común. Una poética de los saberes es, ante todo, un discurso que reinscribe la fuerza de las descripciones y los argumentos en la igualdad de la lengua común y de la capacidad común de inventar objetos, historias y argumentos. En este sentido se puede también llamar: método de la igualdad.” (*) Entendemos que esta idea es una herramienta teórica que, también, permite la re-invención de la práctica educativa des-disciplinada.
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