Baruch de Spinoza (Ámsterdam,1632 - La Haya,1677), filósofo de la ética y las geometrías, trazó contribuciones que tomarían destacados autores de los siguientes siglos. Nietzsche, Vigotsky, Foucault y Deleuze, entre tantos otros.
“I. El cuerpo humano se compone de un gran
número de individuos (de diversa naturaleza), cada uno de los cuales es muy
compuesto. II. Algunos individuos de los que componen el cuerpo
humano son fluidos, otros blandos, otros, en fin, duros.
III. Los individuos que componen el cuerpo humano, y, por consecuencia, el
cuerpo humano también, son afectados de muchas maneras por los cuerpos
exteriores.
IV. El cuerpo humano necesita, para conservarse, de muchos otros cuerpos, que
producen en él una especie de regeneración continua.
V. Cuando una parte fluida del cuerpo humano es determinada por un cuerpo
exterior a herir frecuentemente una parte blanda, cambia la superficie de éste
y le imprime, por decirle así, ciertos vestigios del cuerpo exterior que le
impulsa.
VI. El cuerpo humano puede mover y disponer de muchas maneras los cuerpos
exteriores.” *
